Embarazo y Danza Oriental

Blog de Estela Zareen

Embarazo y Danza Oriental

Embarazo y Danza Oriental

 5 Embarazo y Danza Oriental

Aunque pueda parecernos una novedad, los movimientos de la Danza Oriental en el embarazo son una de las formas más antiguas de prepararse para dar a luz, para tener partos más rápidos y menos dolorosos. Este tipo de movimientos han sido practicados durante siglos por las mujeres para preparar sus cuerpos para la maternidad.

Si bien da la sensación de que todos los movimientos se centran en el abdomen, la danza ayuda a fortalecer también otras partes del cuerpo como la espalda, reduciendo los dolores y favoreciendo su relajación, y el suelo pélvico, un grupo de músculos que intervienen activamente en el embarazo y el parto.

A su vez, además de ejercitar la zona pélvica también sirve para mejorar la postura y tener un mayor control corporal proporcionando bienestar, energía y mayor confianza, tanto física como mental, para encarar el momento del parto. Sin nombrar que un buen estado de la musculatura de la zona facilitará y acelerará la recuperación después de dar a luz.

En el embarazo y Danza Oriental son varios los beneficios, no son sólo para la madre sino también para el bebé, quien se siente arrullado por la música y los movimientos de la pelvis oscilante de su madre.

También, gracias a que es un ejercicio aeróbico de bajo impacto, contribuye a mejorar la condición cardiovascular, dando como resultado una mayor oxigenación, mayor resistencia y flexibilidad.

Desde luego, la idea de practicar la danza del vientre no es la realizar un trabajo físico intenso, ya que no se realizan los movimientos más bruscos que sí puede hacer una bailarina que no está embarazada.

El fin es el de conseguir beneficios a nivel físico como fortalecer las partes del cuerpo que intervienen en la gestación a la vez que disfrutar de la práctica de una danza que relaja.

Cuando se baila “estás fortaleciendo los músculos para que puedan sujetar mejor el feto durante todo el embarazo”, para evitar problemas de desprendimiento, y “también elimina ansiedad y favorece el buen humor”.
Así, relató, cuando se practica danza se trabajan sobre todo “los músculos del perineo, del bajo vientre, los abdominales” y también los torácicos, “con lo que refuerzas también la capacidad torácica”.

Estos músculos del suelo pélvico, que son los que se utilizan en el parto, “no se usan normalmente”, y por tanto, “se atrofian”. Por ello, al bailar se utilizan y adquieren “más elasticidad y flexibilidad”, con lo que “a la hora de dar a luz son mucho más elásticos y flexibles y la dilatación es mucho más rápida”.

Con la danza se utilizan también los glúteos y se fortalece “mucho” la zona del sacro, “con lo que hay una disminución muy grande de lumbalgias”. De hecho, destaca, “yo creo que en ninguno de los dos embarazos he tenido problemas de lumbalgias”.
Inma señala que simplemente la postura básica de la danza oriental ya “te ayuda a mantener la postura, a fortalecer todo lo que son los músculos del perineo, del abdomen y de la parte del sacro.

En la Danza Oriental en el embarazo, se utilizan también mucho las piernas, con lo que se producen “menos problemas de varices, de trombosis o de edemas”, indica Inmaculada, quien destaca que esta danza es “fabulosa”.
Esta joven enfermera comenta que en el embarazo de su primer hijo estuvo practicando danza como alumna hasta “casi el octavo mes” y que el parto “fue rapidísimo; en una hora mi hija vino al mundo sin ningún problema de dilatación”.

En su opinión, bailar mientras se está embarazada es una “experiencia preciosa”; es “como si estuvieras meciendo a tu hijo, como si lo cogieras”. “Como además lo que utilizas es esa zona, justo donde está él, es como si lo llevaras ya en tus brazos, como si lo acariciaras, lo mecieras, es como si estuvieras bailando con él; algo muy íntimo, conectas mucho con él, desde el primer mes”, señala.
Danza Oriental en el embarazo, no tiene, en principio, contraindicaciones, aunque hay que hacerse una revisión médica y tener en cuenta que la placenta “esté bien enganchada, que no haya peligro de aborto y que el feto esté bien cogido”. “Si todo está bien, no hay ninguna contraindicación”, afirma.

Señala que la comunidad médica y científica “está estudiando” los beneficios del baile en las embarazadas y que “cada vez están más a favor de usar la danza”. De hecho, comenta Inma, “muchas alumnas ya me vienen diciendo, es que el médico me ha dicho que haga danza”.

Además, un grupo de matronas, “que ha visto los movimientos que usamos y que son buenos para el parto, tanto para el preparto como el postparto, y para el climaterio”, pidió a Inma que les diera unas charlas para poder llevar algunos de los movimientos de la danza del vientre a las tablas de preparación al parto.

Danza Oriental en el embarazo, se puede practicar incluso antes de saber que están encinta, pues “te va a servir para todo, para regular la menstruación, para eliminar dolores, para prevenir problemas de ovarios o para bloqueos sexuales”. Y es que, según comenta, la zona que se trabaja en este tipo baile es donde reside la energía de la mujer, y “si no la utilizamos, la estancamos y entonces vienen problemas ováricos, de menstruación…”.

El origen de la Danza Oriental antiguamente  “como de todas las danzas, era visto como un culto, como un ritual frente a la fecundidad, prosperidad, la sensualidad…; la mujer estaba vista como una especie de diosa, porque era ella la que llevaba adelante la especie”. “La que procrea realmente es la mujer, y estaba considerada como la diosa de la tribu.

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